REALIZACION DE PINTURA SALTADA EN AVIONES

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Autor: Juan José Martin

En este artículo vamos a tratar la realización del efecto de pintura saltada en los aviones, cuyos mejores exponentes son los aviones japoneses de la SGM, a causa de la mala calidad de las pinturas japonesas de la época junto con el húmedo clima de las islas del Pacífico en que operaban.

Comenzamos pintando el modelo enteramente en color aluminio; deberemos investigar si el avión que estamos realizando tenía las superficies de control u otras revestidas en tela; en ese caso deberemos obviar el efecto de “saltado” en dichos lugares. Luego de dejar secar la pintura aluminio por un día o dos, daremos como mínimo dos capas de barniz brillante enamel a toda la superficie, dejándolas secar una semana por lo menos. A continuación procederemos a pulir todo el modelo; esto se puede realizar con lija al agua ultrafina (1200 o superior) y luego terminando la superficie con pasta de dientes o pasta de pulir fina del tipo de la “Tamiya Compound”; hay quienes lo hacen con un trapo con “Maizena” y agua. Una vez que tenemos el modelo perfectamente brillante y pulido —esto se hace con el fin de que la pintura que vayamos a aplicar a continuación se “agarre” lo menos posible a la superficie— lo pintamos con pintura acrílica. Luego de que la última capa está seca al tacto (unos diez minutos aproximadamente) comenzaremos con el saltado de la pintura. Para esto usamos la cinta de papel para enmascarar que se vende en pinturerías y tiene la fuerza de adhesión justa; otras como la cinta “Tamiya” no nos sirven debido a su bajo poder de adhesión. Tomando un pedazo de cinta procederemos a pegarla y despegarla repetidas veces de las superficies que queramos despintar; si la adherencia de la cinta es demasiada, podemos sacarle adhesivo pegándola y despegándola varias veces en un vidrio u otra superficie. La cinta sacará en parte y de una forma irregular la pintura acrílica que aplicamos al final, dejando ver la superficie aluminio brillante de abajo; debemos tener la precaución de no pegar la cinta siempre en el mismo sentido, para que no quede ningún borde recto visible. Lo ideal es tener a mano, para guiarnos, fotos del avión en cuestión para ver de qué manera y en qué zonas específicamente se saltaba la pintura; usualmente por donde el piloto trepaba a la cabina, en los bordes de ataque de las alas, etc. Si en algún lugar la pintura queda muy “agarrada”, o si queremos despintar específicamente en algún borde o a lo largo de una escotilla o panel, podemos quitar un poco de pintura suavemente con la punta de un escarbadientes, y después sí pasar con cuidado la cinta para dejar los bordes irregulares. Cuando tengamos el avión pintado con todos sus colores, lo dejamos reposar un par de días y le damos una o dos manos de barniz para proteger el trabajo; a continuación seguimos con el procedimiento habitual de pegado de calcas y realización de desgastes y ensuciados. Con respecto a las calcas, el saltado de la pintura también las afectará en alguna parte; lo ideal es pegarlas y cuando están en posición y aún húmedas “rascarlas” con la punta de una cuchilla en las zonas de pintura saltada. También se las puede lijar suavemente en esas mismas zonas luego de aplicada (y seca) la capa de barniz de protección.

 

Un buen ejemplo de lo dicho sobre los efectos del clima, la falta de mantenimiento y la calidad de las pinturas de los aviones japoneses de la Segunda Guerra Mundial: un Nakajima Ki-84 Hayate capturado por los chinos.

Izq: Efecto de la pintura saltada en un Invader ya pintado de negro.

Der: Aquí se observan los pasos sucesivos de esta técnica en un tanque de combustible suplementario