PRINCIPIOS PARA PARA EL MONTAGE DE BARCOS A VELA

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Autor: "Reinaldo"
reirio@terra.com.br

Grupo de Plastimodelismo de Rio Claro, SP, Brasil

 

El montaje de un maqueta plástica de un barco a vela básicamente se divide en tres partes: Casco, Mástiles/Cubierta y Velamen/Cabos.

1º PARTE – CASCO
-TIPOS DE CASCOS.

Según el modelo y marca del kit, Los cascos pueden ser de una sola pieza o en dos partes. En el caso de los cascos enterizos, la preparación para la pintura es más fácil. En los cascos enterizos, tratándose de veleros, tenemos que hacer una vasta búsqueda a partir del año 4000 a.C., donde fue encontrado en un túmulo sumerio testeado como de esa época el más antiguo barco de vela de que se tiene noticia, aunque tratándose del plastimodelismo son muy pocas las marcas que inyectan barcos antiguos, lo que torna imposible encontrar algún modelo de barco que se aproxime a esa época, los que más se aproximan son el Barco Romano de Minicraft y el Drakar Vikingo de Revell USA, después, pasando más hacia la Edad Media, llegamos a los barcos de los siglos XV, XVI, XVII y XVIII, siglos de los cuales son los kits más fáciles de encontrar; y después el modernismo de los siglos XIX y XX, que se encuentran prácticamente en cualquier marca. Generalmente en los kits con escalas mayores a 1:200 los cascos son enterizos. Las escalas pueden llegar hasta 1:6000, que son los barcos para juegos de guerra.

PREPARACION DEL CASCO Y LA CUBIERTA
Muchos plastimodelistas ya conocen el procedimiento de lavar las piezas con detergente antes de iniciar el montaje y la pintura, para evitar cualquier vestigio de grasa de los dedos o del propio plástico, que puede contener algunas sustancias químicas dejadas en la cadena de fabricación.

En los barcos comerciales de la época del Renacimiento, siglo XV y básicamente hasta el final de la década de 1880, sus cascos eran pintados a pincel, o sea que no existían compresores ni pistolas de pintura. Si el plastimodelista opta por esta técnica, en primer lugar debe usar pintura sintética tipo enamel y un pincel tipo brochita de pelo de nutria o de marta, pues el resultado final tendrá que presentar el menor número posible de marcas de pincel. Es por eso que se necesita practicar mucho para aplicar esta técnica.

La pintura influencia mucho el resultado siempre que se aplique la dilución correcta, aplicando esta técnica se llega a un resultado más real en relación al barco original, pues todos eran pintados con brochas o pinceles.
 

En mi opinión, la mejor pintura para trabajar con esta técnica es la de la marca Humbrol, pues permite ser bien diluida, los colores son muy exactos y proporcionan óptimos resultados.

Después del pintado a pincel viene la terminación, que es lo más importante, pues todos los cascos, entre una tabla y otra, están impregnados de suciedad y microorganismos marinos, que se imitan trabajando con tizas pastel. La aplicación de estos pasteles debe hacerse con mucho cuidado, normalmente se cometen exageraciones, es por eso que una buena investigación sobre el barco que estamos armando ofrecerá posteriormente un mejor resultado. Después de terminar con la fase de pintura, se aplica una mano de barniz satinado a todo el casco, pero antes debemos optar por usar el betún de Judea o las tizas pastel para culminar los trabajos de desgaste en todo el casco
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Lógicamente usted debe usar un determinado color de madera para pintar el casco, ya sea con pincel o aerógrafo. En caso de que el casco tenga una tonalidad de madera oscura, lo correcto sería pintarlo en un tono beige medio y después pasarle betún de Judea. Después de algunos segundos quitamos el exceso con un paño que no suelte pelusa, conforme vamos quitando el betún, las manos de pintura de debajo irán tiñiéndose y tomando un tono mezclado de madera; donde se deposite una mayor cantidad de betún tomará una tonalidad más oscura, y donde quede menos cantidad quedará una tonalidad más clara. Después de aplicado el betún podemos darle una mano de barniz satinado con aerógrafo, ya que aplicado con pincel es muy difícil obtener buenos resultados, pues el barniz se deposita donde las marcas de pincel sean más profundas. Si usted va a aplicar tizas pastel sobre esas marcas de pincel el resultado puede mejorar un poco, porque los pasteles tapan algunos defectos. El uso de las tizas pastel después de la pintura con aerógrafo deberá seguir casi obligatoriamente los tonos beige claro, marrón claro y oscuro, negro y algunos tonos ceniza. En algunos lugares del casco tendremos que aplicar barniz mate, principalmente en aquellos en que hay un desgaste mayor a causa del agua que bate el casco.
En el caso de los cascos en dos partes, son inyectados generalmente en escalas menores, como 1:150, 1:100, 1:96, 1:48, etc. La diferencia es que hay que trabajar muy bien en la unión de ambas piezas, un óptimo resultado se obtiene usando el putty de Squadron, que es muy blando, penetra con facilidad en los orificios y proporciona un óptimo acabado al pasarle la lija (1000 ó 1500). Generalmente en los barcos con cascos en dos partes la propia quilla acaba ayudando a la terminación, como se trata de barcos en escalas menores los detalles son mayores, por eso el trabajo de pintura pasa a ser más importante que el acabado básico.
No podemos olvidar, incluso tratándose de barcos, antes de aplicar la mano de pintura definitiva del casco, darle una mano de color de fondo, no precisa ser imprimación, basta que sea una mano de cualquier color claro liso muy diluido en todo el casco, para que la mano de pintura principal tenga una buena adherencia, aerografiándola a media distancia para que nos quede una superficie áspera en el casco.
 Aplique esta técnica cuidadosamente, pues en caso que usted se aproxime demasiado al casco podría cubrir todos los detalles del entablonamiento y los clavos. Esta técnica se utiliza únicamente se usted opta por la pintura con aerógrafo, si decide pintar a pincel no es necesario usar la imprimación.

La misma forma de pintura del casco se usa en la cubierta, con una diferencia, el color de la madera. La cubierta, como toma mucho más sol que el casco, tiene un tono más claro, por lo tanto el tono de beige aplicado será más claro y la cantidad de betún también será menor. No debemos olvidar los rincones, lugares de carga, lugares de estiba de cabos y barriles, parte de la proa y muchos otros lugares, que se ven más oscuros a causa de la suciedad acumulada, o los que tienen mayor tránsito, como por ejemplo: los lugares donde se fijan los cabos distribuidos alrededor de toda la cubierta, la madera de abeto usada para los mástiles, vergas, remos, etc. generalmente son de colores más oscuros en sus bases, así como las vergas, barandillas, cofa, mascarón de proa, jarcias, castillo de popa, etc.
En cada navío se nota una variedad distinta de colores, desde los tonos rojizos como los de algunos galeones españoles construidos con teca (tipo de madera), hasta los tonos nogal de otras embarcaciones, pasando por el roble y el pino.

Para conseguir un realismo mayor en el color de la madera se obtienen mejores resultados con los colores de madera oscuros, como por ejemplo el color chocolate, al cual le podemos proporcionar una apariencia de envejecimiento más realista. Para conseguir este efecto dejamos secar muy bien la pintura, por lo menos tres días, cuando esté completamente seca, diluiremos un poco de betún negro con aguarrás y lo aplicaremos con un pincel blando sobre toda la superficie del casco y algunas partes de la cubierta. Podemos también aplicar otro material que son los barnices del propio color de la madera, pueden ser sintéticos o acrílicos, y sus tonalidades varían desde los colores de la teca, nogal, roble y cerejeira hasta el roble español.
De todas maneras no debemos olvidar que la pintura de fondo debe tener un tono próximo al color del barniz, si fuese de teca daremos primero una mano de marrón rojizo, si fuese roble un tono tierra o Siena quemado; si fuese nogal un marrón; en fin, toda la gama de posibilidades y matices que encierran estos colores.
Pintar la cubierta de un barco de plástico de un color liso es uno de los espectáculos más deprimentes del mundo del plastimodelismo, porque es allí donde se fija la vista del plastimodelista. En algunos casos el entablonamiento de la cubierta está marcado por líneas paralelas que apenas se notan, y muchas veces en sobrerrelieve, lo que está totalmente errado, pues las juntas entre las tablas son en bajorrelieve; por lo tanto tendremos que rehacerlas con una regla y cuchilla, tabla por tabla, primeramente lijando toda la cubierta para borrar los relieves, y después tendremos que marcar las vetas de la madera con la cuchilla o cutter.
Después de tener esa parte lista y pintada de color claro, tendremos que hacer las marcas de los clavos que sostienen las tablas, que realizaremos con una punta Rotring medida 0,1.

En los navíos de los siglos XVII y XVIII se acostumbraba pintar de rojo la parte interna de las amuras, así como las paredes de las bordas, los aros de las escotillas y las cureñas de los cañones. Las maderas que quedan del lado exterior, en zonas de mucho desgaste por el uso, como los soportes para los cabos, pasamanos, las bordas de la amura, etc., se pueden trabajar con un tono más suave utilizando la técnica del pincel seco, de modo que realze su textura de madera pulida. En este caso se debe tener mucho cuidado en aplicar el pincel seco con mucha suavidad para que no adquiera un aspecto lechoso o granulado, si está bien aplicado su aspecto debe ser tan liso como el pasamanos de una escalera de madera, y para terminación final se le da una mano de barniz satinado.

La decoración de los navíos es uno de los puntos que más llama la atención. Los navíos antiguos acostumbraban llevar una enorme gama de adornos, para recalcar el prestigio de sus respectivas naciones. Para conseguir ese efecto en los kits daremos primero un color base que puede ser negro, azul, rojo, verde oscuro o cualquier otro color que contraste con el oro, plata o amarillo. El negro acostumbra ser el más frecuente, utlizado por los ingleses y españoles, así como el azul celeste por los franceses del siglo XVII.

Si los detalles fuesen dorados se pueden barrer con el pincel seco, teniendo cuidado de no tocar el fondo oscuro, que debe quedar libre de pintura dorada. Si se le quisiera dar un brillo especial en algún punto determinado, mezcle oro con plata, y aplíquelo en los lugares en que esté trabajando. Si los adornos fueran claros y el fondo también, lo mejor es delinear esos ornamentos en color oscuro, sombra marrón o negra, antes de dar la mano de pintura definitiva, que será hecha como explicamos más arriba.

Hacia el final del siglo XVIII toda la pintura brillante de los adornos fue sustituida en casi todas las marinas, los tonos dorados por pintura común, así como la cantidad de adornos y tallas, que fueron sustituidas por una decoración más sobria debido al alto precio que tenían algunos navíos. El dorado fue cambiado normalmente por amarillo cadmio u ocre amarillo, en una época en que casi todas las marinas del mundo pintaban todos sus barcos de negro con franjas amarillas o blancas. Como la pintura amarilla es difícil de aplicar sobre fondo negro, vamos a hacer el proceso inverso, siempre que sea posible. Primero se pinta la pieza de amarillo y es la deja secar por dos días, y después se pinta la parte negra por encima, dejando los detalles ya delineados.
IMITACION DE METALES
Para las piezas que queremos imitar de hierro la técnica es muy fácil, pintaremos la pieza con negro mate y sin esperar que la pintura seque completamente impregnamos un dedo con un poco de grafito en polvo y lo refregamos por toda la pieza. De acuerdo con la cantidad de grafito que usemos, los efectos pueden ser de hierro viejo o pulido, pudiendo llegar hasta una tonalidad de hierro encerado.

Para la imitación del bronce también podemos tener efectos de bronce pulido, oxidado o mate. El bronce mate se obtiene con una mezcla de pintura marrón, verde, rojo y un poco de purpurina oro rojizo. Si usted usa la purpurina que hay en el mercado, obtendrá solamente un color bronce semejante al cobre, por eso es importante mezclarla con pintura. Para el efecto de bronce oxidado, se obtiene pintando primero con una mano de verde bien claro, y después con un pincel bien escurrido, se aplica el tono de bronce conseguido con la mezcla de bronce mate, procurando hacer que quede el verde claro en los lugares de marcas más profundas, como los cantos y huecos de los cañones. El grado de oxidación obtenido es de acuerdo a la preferencia de cada plastimodelista. Finalmente el bronce pulido se obtiene pintando con la misma mezcla de pinturas del bronce mate y se le agrega purpurina dorada. Después de aplicada la mezcla se deja secar bien, y luego se hace la técnica de pincelar con pintura dorada pura, diluyendo los contornos. La intensidad del brillo dependerá del gusto del modelista.
Para el efecto de plata vieja, se pintan las piezas en negro mate, y luego de que sequen bien, se aplica una mano de pintura color plata usando la técnica del pincel suave y escurrido, para después pincelar con purpurina plata. Para lograr el efecto de aluminio es casi idéntico, pasando apenas un barniz semimate después de aplicar la purpurina plata.

Con la oxidación en primer lugar, debemos estudiar cuidadosamente las localizaciones de las mismas, la forma que tomarán, y su deslizamiento por el agua en zonas determinadas y lugares fijos. También debemos definir si el óxido será más viejo (oscuro) o más reciente (rojizo o amarillo). Se debe tener mucha cautela con el exceso de óxido para no ridiculizar el modelo. El óxido se consigue con una mezcla de ocre, rojo y amarillo. En las zonas donde el agua cae en gotas se pintará en la dirección en que corren, diluyendo y aclarando los bordes para que el óxido no sea excesivo. No se deben realizar bordes nítidos, ni manchas definidas, y las tonalidades se deberán alternar, procurando usar toda la gama posible.

Quiero dejar bien claro aquí que esos procesos que citamos más arriba se aplican si el plastimodelista no encuentra los tonos de pintura específicos para las piezas, pero como actualmente la oferta de pinturas y colores es muy grande (principalmente de colores metálicos), no será difícil encontrar el tono apropiado para cada objeto, y se complementa apenas con la aplicación de purpurina y grafito.

Sólo para completar esta parte, me gustaría destacar algo en cuanto a los detalles de barcos menores, como lanchas y botes. Es de gran importancia colocar en su interior, ya pintados y acabados, remos, pequeños rollos de cuerda y clavar algunas clavijas con argolla. Algunos botes estaban dotados de un pequeño mástil con vela latina (cuadrada), y se puede construir tanto el mástil como la botavara de la vela con varilla de plástico o madera, y colocarlos atados dentro del bote.
2º PARTE – ARBOLADURA
La designación de los mástiles varía con la presencia numérica del conjunto de mástiles (arboladura) de una embarcación. Cuando hay un solo palo, éste es llamado MAYOR, dos palos a partir de la proa, TRINQUETE y MAYOR; tres: TRINQUETE, MAYOR y MESANA; cuatro: TRINQUETE, CONTRATRINQUETE, MAYOR y MESANA; cinco: TRINQUETE, CONTRATRINQUETE, MAYOR, CONTRAMESANA y MESANA. En general en las embarcaciones los mástiles tienen sección transversal circular o elíptica. Pueden ser huecos o compactos, y hechos de madera, acero o de haces de aluminio.
Los mástiles, vergas y cofas, serán pintados como las otras piezas del barco. Si los mástiles fuesen de color blanco, amarillo o marrón claro, aplicaremos una base, tipo imprimación, en las cintas antes de pintarlas, pues normalmente las cintas y cabos son de color negro, ya que en realidad van cubiertos con brea. Las cofas también acostumbran ser negras o marrones, salvo en barcos más recientes, en los cuales se pinta de blanco.
Las cofas, hasta el final del siglo XVII, eran redondas y reforzadas por su parte superior con tablas colocadas radialmente; a partir del siglo XVIII toman la forma de una "D", conservando esos refuerzos. Para la pintura de las cofas aconsejo usar la técnica del pincel seco con tonos más claros para que se vean realzados. Las vergas por costumbre están pintadas de negro, pudiendo ser pintadas de marrón también, pasando betún de Judea al final.

 Se deben montar todas las piezas pertenecientes a los mástiles y las cofas antes de colocarlos en la cubierta. Los motones, bigotas (pieza redondeada con tres agujeros) y cuadernales (pieza redonda tipo roldana por donde corren los cabos) también deben ser montados en los mástiles. Todo el cordaje que fija los mástiles, estays, obenques y jarcias serán pintados de negro, pues esas piezas siempre estaban cubiertas de brea para quedar protegidas de la intemperie. Una arboladura completa puede llevar, por lo menos, el mismo tiempo de trabajo que el casco, lo que da una idea de su complejidad.

Mucho cuidado cuando ejecute la arboladura, cualquier error en la colocación de los mástiles puede bajar de 100 a 80% la belleza del modelo.

3º PARTE – APAREJOS Y VELAMEN
Aparejo fijo se llama a todos los cabos que sirven de sustentación a los mástiles, y están compuestos por obenques, jarcias y estays.

Los obenques son aquellos cuatro grandes cabos (hilos en el modelo) de cada lado del mástil, atados de dos en dos. Los estays son los cabos que cumplen la misión de fijar los mástiles en sentido longitudinal. Las jarcias son cabos como los obenques, pero más finos y comprimidos, que fijan los palos a las mesas de guarnición en el sentido lateral. Todo trabajo de amarre exige mucho cuidado y concentración pues el espacio para trabajar es muy pequeño, y ya que los dedos en muchos casos no tienen espacio para hacer los nudos, con un poco de práctica se consiguen hacer nudos con unas pinzas, es mucho más complicado, pero después de que se aprende se hace fácil. Después de hacer el nudo, póngale una gota de cola blanca y deje secar un poco, corte el exceso de hilo utilizando una tijera bien afilada para no marcar el hilo, porque el nudo no puede tener movimiento después de seco. Lo correcto es hacer todos los amarres sin preocuparnos por los hilos que sobran después de hechos los nudos, pegue con cola cada nudo y después de hechos todos los amarres y seca la cola de los nudos, corte todos los sobrantes con tijera. Pinte de negro los nudos para que no parezcan remiendos, si el hilo fuera de otro color tendrá que pintar todo el hilo justamente para poder hacer retoques posteriormente.

FLECHASTES son aquellos cabos finos que atados horizontalmente a los obenques forman una escalera que permite el acceso a las cofas o cestos de gavias. Esos cabos (hilos del modelo) o flechastes se atan primero al último obenque mediante un nudo bien reforzado y doblado, y a los intermediarios (cruzamientos de hilos) llamados Vuelta de Braza. En el cruce de los hilos es obligatoria la aplicación de cola blanca en el punto en que se entrelazan. Otra manera de unir los flechastes a los obenques es, en vez de atarlos con nudos, pegándolos directamente los obenques (técnica usada en modelos menores), para después pintarlos de negro (obenques y flechastes). Asegúrese de que no queden hilos sueltos cuando corte las sobras de los flechastes. Después de un tiempo de práctica usando pinzas para hacer nudos, verá que es un sistema muy eficiente, siempre tratando de no usar pinzas pequeñas (de las usadas para depilar cejas) y sí pinzas largas con puntas variadas y en ángulos diferentes (pinzas de dentista o quirúrgicas), justamente las puntas de las pinzas sirven para penetrar en los orificios menores por donde los hilos tienen que pasar.
En algunos barcos los flechastes no son de cabos (hilos) sino de madera, formando también una escalera. La pintura de esa escalera se hace siguiendo la misma técnica de la pintura de la cubierta, usnado el mismo tono de madera de los mástiles y aplicando la técnica del pincel seco para los desgastes. Actualmente en los barcos más modernos no se usan más los flechastes de madera, fueron sustituidos por peldaños metálicos soldados en el propio mástil o por escaleras caracol.

Todo este trabajo de confección del conjunto de flechastes en los modelos es llamado FLECHADURA.

VELAS
La mayoría de los plastimodelistas usa las velas que acompañan a los kits (de plástico), pero usted puede proporcionar un mayor realismo a su modelo usando velas de tela.

En el caso de las velas de plástico, las pintaremos de beige claro u ocre amarillento bien diluidos, incluso las velas de plástico tienen impresa la textura de la tela y las marcas de las costuras. Después de que estén bien secas, se aplica betún de Judea bien diluido y se le hace una barrida con un paño suave y sin pelusa, no precisa friccionar con mucha fuerza, como el betún está muy diluido, el objetivo es apenas amarillear la vela (apariencia de envejecimiento), principalmente en las marcas de costura. Después de que el betún esté bien seco, aplique una mano de barniz mate, apenas una capa para igualar el betún. Podemos usar tizas pastel en las puntas de las velas donde se localizan los puños, en este lugar normalmente se concentra mucha suciedad, pero mucho cuidado en cometer exageraciones en la aplicación de este desgaste, tiene que ser bien discreto y casi imperceptible. Otra opción es teñir las velas con té o café (técnica muy conocida), sumerja las velas por aproximadamente 10 minutos, retire y verifique si el color es de su agrado, si nota que no están bien, continúe sumergiendo en intervalos de 10 minutos, hasta llegar al tono deseado. Con el té se tiñe más rápidamente, por lo tanto preste más atención al tiempo de espera. Después de que estén teñidas y bien secas, se aplica el mismo sistema mencionado arriba de barniz mate y tizas pastel.

Atención: Jamás sumergir las velas en té o café a temperatura caliente o tibia, tiene que estar totalmente frío.

Las velas de plástico poseen dos inconvenientes: si son muy finas, en virtud de la aplicación de pegamentos y pinturas en algunos lugares específicos, con el tiempo acaban partiéndose y decolorándose totalmente, pues son muy frágiles, por otro lado, si fueran gruesas, pierden realismo por más bien pintadas que estén. Por lo tanto, cabe al plastimodelista la opción de usar las velas de plástico que acompañan el kit, o realizar una terminación muy buena para no estropear la visual del modelo.

Otra opción para sustituir las velas de plástico es usar velas de tela (paño o tejido de lino). También serán teñidas con té o café (cada 10 minutos verifique si el tono es de su agrado). Después de teñirlas si quiere darle una forma específica a las velas, aplique una mano de barniz mate o satinado. En cuanto estén mojadas con el barniz, modele el formato que desee que tomen, y después deje secar muy bien permaneciendo en la posición en que usted la dejó. Use barniz acrílico, que no ataca las telas. Para confeccionar las velas puede aprovechar el propio formato de las velas de plástico, o dibujar unos moldes de papel de cada una de ellas y transferirlas a la tela, marcando todos los detalles necesarios que aparecerán sobre las velas, como las gruesas cintas de lino cosidas entre sí. Todo barco de vela llevaba un profesional o Maestro que se ocupaba de su confección y preparación durante el viaje.

La costura de las tiras de tela se puede imitar fácilmente cosiendo directamente a máquina en líneas paralelas. Hay velas en que esas costuras son verticales y en otras son paralelas al lado contrario de las vergas. Alrededor de las velas hay un refuerzo formado por una vaina cosida, y en los vértices y puños de cada vela una costura reforzada en ángulo.

Para los barcos que presentan banderas o estandartes se hace el mismo proceso que las velas cuando sea posible, como son difíciles de sustituir por tela (debido a los problemas de pintura), lo más indicado es usar papel vegetal y aplicarle barniz acrílico, modelándolas a su gusto y dejándolas secar muy bien. En cuanto a los banderines que identifican países y códigos, conviene usar los que acompañan el kit (papel), dandole una mano de barniz acrílico bien suave.

En escalas en que los barcos son pequeños, se puede utilizar la opción de las velas confeccionadas en papel vegetal, coladas y pintadas. Si prefiere hacerlo con las velas recogidas también puede usar papel vegetal modelado (en barcos pequeños) o de tela (enrolladas en las vergas) en barcos a escalas mayores.
Todo este conjunto de velas del barco se llama VELAMEN

El mayor velero construido hasta hoy fue el PREUSSEN (Alemania), construido en 1902 y que navegó durante ocho años. Con cinco mástiles, 5.600 m2 de área de velamen y 8.000 toneladas, cruzó varias veces el Cabo de Hornos. Se hundió en 1910 después de haber sido embestido por un navío a vapor, en el litoral inglés del Canal de la Mancha.

El naufragio del PAMIR en 1957 como consecuencia de un ciclón al sudoeste de las Azores representó un golpe fatal para la milenaria historia de los veleros

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