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Renault Alpine |
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Autor: Juan José Martin
Como tantas otras fábricas
de automóviles deportivos, la Alpine fue fundada por un apasionado del deporte
motor. Su nombre es Jean Redéle, y de hecho su padre era dueño de un
concesionario Renault, comenzando él a competir con un Renault 4CV. Rápidamente
se dio cuenta de las limitaciones de su pesada carrocería, y pensó en
mejorarlo reemplazando la carrocería original por una de su propio diseño
hecha de PRFV (plástico reforzado con fibra de vidrio).
Este “4CV Special” ganó en su clase en las Mille Miglia, una
reconocida carrera italiana, en 1955. A partir de entonces, Alpine se distinguió
en la preparación de los automóviles Renault. Basado en el Renault 8, el
Alpine A110 fue lanzado en 1963. Tiene un motor de 4 cilindros y 956 cc
preparado por Gordini instalado en la parte trasera de una liviana carrocería
de PRFV. La suspensión delantera era del tipo de doble brazo independiente,
mientras que la trasera utilizaba brazos oscilantes. Contando con numerosos
cambios en su existencia, la producción del A110 continuó hasta 1977. Entre
esas variantes, el 1600SC fue el más sofisticado. El motor fue reemplazado por
un 4 cilindros OHV de 1602cc con carburador Weber, de 140 hp. La suspensión
trasera fue transformada de brazos oscilantes a doble brazo independiente,
mejorando notablemente la tenida en ruta. El
A110 probó su potencial dominando todas las pruebas de ruta disputadas entre
fines de los ’60 y principios de los ’70. El pináculo de su carrera fue
indudablemente en 1971, cuando ganó el Rally de Monte Carlo y se proclamó
campeón mundial de la temporada. Por sus numerosas victorias, el Alpine A110 es
un automóvil muy buscado por los amantes de vehículos deportivos de todo el
mundo.
La maqueta del Alpine A110 de
Tamiya es de muy buena calidad, tal como nos tiene acostumbrados esta marca,
aunque adolece de algunos pequeños defectos de “diseño”, tal como que para
los paragolpes indique pintarlos en aluminio, siendo que tendría que haberlos
incluido con las piezas cromadas. Tiene un buen detallado de bajos y motor, que
solamente con el agregado de cables y tuberías de refrigeración gana mucho y
no se ve el habitáculo del motor tan vacío. Muy buena terminación para las
piezas del motor dan las pinturas para pulir de Humbrol. El interior está muy
bien detallado y con una buena pintura y detalles en papel metalizado para los
cromados queda perfecto. La carrocería fue pintada con el Baltic Blue N°52 de
Humbrol, de muy buen pigmento, y abundantes manos de laca poliéster de Dupont,
proceso éste que lleva bastante tiempo, pero el resultado bien vale la pena,
para luego pulir con el set de pulido de Micro Mark. Para los cromados utilicé
el Bare Metal Foil Bright Chrome, con muy buen resultado, salvo para los
paragolpes, que por su forma cóncava y tamaño es una pieza muy difícil de
adherirle el papel metalizado. Para concluir, una muy buena pieza de este automóvil
clásico, que con muy poco esfuerzo mejora muchísimo.
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